sábado, 15 de octubre de 2011

EL VIVIR SE CENTRA EN LA BUENA CONVIVENCIA

 Comparando los años de principios de siglo con los actuales, un lúcido anciano de noventa y nueve años de vida, expresa: "...Era mejor que ahora. Todo más barato... pero corría poca plata. Solamente la plata de los que venían de afuera... de Argentina, de Punta Arenas, de las Minas del Cobre, de los paperos  y de los empleados y comerciantes"...

           "Me quedo con esos años pasados. La gente era más tranquila, más amable, más amigable, más allegada. Hoy día hay desconfianza, mucha envidia, mucho orgullo. Cada cual hace su vida, somos más individualistas."

            Antiguamente el vivir se centraba en la buena convivencia del vencindario, características muy propias del pueblo chilote. Casi toda la gente vivía en turno al fogón, a la estufa (cocina a leña).

            Ahí se centraba el quehacer del hogar; el compartir cada minuto; cada instante, profundamente con la familia, los vecinos, los amigos... y hasta con los desconocidos.
Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"

sábado, 8 de octubre de 2011

EL TEATRO CENTENARIO
 Los muchachos de los años treinta al cincuenta recuerdan con nostalgia las funciones de cine que se daban en el Teatro Centenario, de propiedad de Zoilo Barrientos. Era la máxima atracción de los pobladores de la ciudad.

            Los días que se pasaban películas se colocaban carteles en la plaza, el puerto y otros sectores estratégicos. Esto sucedía los miércoles, jueves, sábado y domingo. A ellas asistía prácticamente todo el pueblo, haciéndolo con “su mejor pinta". Era lo máximo; sábado y domingo, prácticamente se repletaban todas las aposentadurías. En sus inicios comenzó a funsionar como cine mudo.

            Los "operadores" tenían la costumbre de cortar cuadritos del celuloide, que vendían a la muchachada para jugarlos "a la cuarta y tique" con bolitas de vidrio, piedra o bronce, como también al "tajo". Los cuadritos de más valor eran aquellos que constaban de dos imágenes diferentes.

            Cuando se cortaba la película el que padecía era el operador al que llenaban a tallas y garabatos, al  son de un infernal zapateo. En otras ocasiones la función se interrumpía por cortes en el suministro de la energía eléctrica, devolviéndose el dinero cuando éste no se restablecía en forma oportuna.

            En este mismo teatro se realizaron algunos interesantes e históricos sucesos como la proclamación y posterior banquete al Candidato a la Presidencia de la República, Don Pedro Aguirre Cerda; "El primer Encuentro de las Juventudes de Chiloé", organizado por los años del cuarenta; proclamaciones y coronaciones de numerosas "Reinas de la Primavera"; presentaciones de "afamadas compañías de teatro, procedentes de Santiago y otras importantes ciudades del país como así mismo proclamaciones de candidatos a Presidentes de la República y al Congreso Nacional (Diputados y Senadores).

            ...y en estas semblanzas del Teatro Centenario de Castro no podrían omitirse los nombres de Galvarino Saldivia, boletero "y terror de los niños" por ser muy estricto y celoso de su función, no dejando pasar a nadie sin portar su respectiva entrada; de Zaladino Pérez y posteriormente de Armando Cárdenas, más conocido como "Castillo", ambos operadores, nombres y figuras que aún recuerdan los muchachos de mediados del siglo.

            También se realizaban allí espectáculos artísticos y presentaciones de compañías de teatro profesional, conciertos y otros eventos culturales como así mismo de grupos locales de teatro y música de cámara o coros.

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"

sábado, 1 de octubre de 2011

DON JUAN YAYO

  Don Juan Pérez, más conocido como "Juan Yayo" fue un personaje inolvidable, que atesoró, vivió, gozó mil y una anécdotas de todo orden: buenas y malas;  curiosas y extrañas; creíbles o increíbles, de las que describiremos sólo algunas, en el testimonio de parientes y amigos. Digamos también que fue profesor y miembro de numerosas instituciones locales.

             Uno de sus hobbys era la música. También Director de la Banda Instrumental, bombero y scout.
            Como bombero vivió la tragedia del incendio grande del año 1935, que asoló a más de los dos tercios de la ciudad.
            En medio del siniestro, cayó en un pozo negro. Cuando trataban de sacarlo, gritaba: " ¡No me hagan olitas... no me hagan olitas!... debido a que se estaba tragando el inmundo contenido del pozo.

            Durante un paseo campestre a caballo, con la banda Instrumental que él dirigía, al llegar al Puente de Gamboa da la orden de detenerse: "Hace tomar posiciones y da la orden de cruzar la vía tocando una marcha, ante la expectativa y curiosidad de los pobladores".
            A los primeros acordes de los instrumentos se produce el caos: Las cabalgaduras se encabritan y tanto músicos como instrumentos sufren los efectos de la genial idea de su Director: algunos caen y dan por el suelo en tanto que se destruyen algunos instrumentos.

            Era también... un "don Juan" en el más amplio sentido de la palabra.
          Tuvo muchos amores furtivos; muchos amores extramaritales... que más de algún tropiezo le  provocaron. Es así como su fiel esposa en una ocasión le descubre un sospechoso paquete, escondido bajo el mostrador de su negocio. Lo abrió y se encuentra con varias enaguas, medias y cuadros... Tuvo la genial idea de cambiárselos por "gangochos" (guangoche). Don Juan, sin percatarse, envió el paquete a su "amor", a su "niña" con su compadre Ñico, que trabajaba como docente en Rilán.
          ... Y bien, cuando don Juan va a visitar a su amor, ésta lo recibió lanzándole el paquete por la cara y echándole de su casa.

          Para el terremoto del 60, Don Juan andaba visitando viejos amores, por la  Calle Pedro Montt. Comenzó a subir el mar, quedando "atrapado". Ahí, él gritaba: "¡Pago quinientos pesos... mil pesos a quien me venga a buscar y me lleve hasta el muelle!"

          Cuando trabajaba como profesor, cerca de Quetalco, sin deseos de cumplir con su misión docente, fue a la escuela de un compañero vecino... y le dijo que se celebraba el Aniversario de Chiloé, convenciéndolo de que era feriado... y se vinieron a Castro.
          El Inspector Escolar, cuando ve a varios profesores en la ciudad, preguntó quién había decretado feriado
          ¡Juan Yayo fue... Juan Yayo fue!!! exclamaron al unísono.

          En otra ocasión llegó a la escuela un visitador. Entró a la sala donde se encontraba Don Juan y comenzó a interrogar a sus alumnos: Les escribió la palabra "silla" ....y Don Juan se la mostraba, disimuladamente... ¡ventana! lo mismo... y así, todo iba como sobre ruedas... hasta que el Visitador escribió "huevos"... ¡Nada!... ¡todos callados!
          Don Juan, desesperado, les hace el típico gesto, con ambas manos, con el que todos identificaban un chilenismo muy utilizado, que obviamente sus alumnos pronunciaron a coro...

          La autoridad educacional captó el truco y contrariamente a los esperado... estampó su felicitación por el ingenio del singular docente.

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"

sábado, 24 de septiembre de 2011

CONGRESO EUCARÍSTICO

  Con motivo de conmemorarse el Centenario de la llegada a Castro de los Padres Italianos, que fundaran el Colegio de Misiones el año 1837, se formó un movimiento destinado a efectuar un Congreso Eucarístico, formándose varias comisiones de trabajo, bajo la dirección del Padre Felipe Oyarzún, más conocido como El Padre Chaqueta, junto a los Padres Jesús Manuel  Cárdenas y Manuel Cárcamo, entre otros.

            El Congreso consistía en efectuar un homenaje especial a la Santísima Eucaristía los días 14,15 y 16 de enero del año 1937.

            Cuando se estaba en pleno proceso de preparación, hubo un incendio en el Hotel Hein, quemándose además gran parte de las calles San Martín, Sotomayor y Serrano, además de haber comenzado a incendiar la actual iglesia, la que se salvó gracias al maestro carpintero Delfín Mansilla, uno de sus constructores, ya que la conocía al dedillo, sofocando cada brote de fuego, que comenzaba a amagar el histórico templo. Incluso comenzó a arder parte de la torre que da  a la esquina de San Martín.

            Pese a éste y otros contratiempos, se echó a andar El Congreso Eucarístico, evento al cual entre otras personalidades eclesiásticas, vino el Obispo de Ancud y el de Concepción, además de una Delegación de la República Argentina, procedente desde Córdoba, quienes trajeron la Imagen de Luján, de regalo arribando en el buque Colo-Colo.

            Muchas de ellas fueron hospedadas en el propio Convento mientras otros lo hicieron en casas particulares. Fue éste como un encuentro de la hermandad entre ambos países.

            El Congreso consistió en la realización de misas y actos especiales como Primeras Comuniones y una Gran Misa de Campaña, en el centro de la plaza, con "Comunión" al aire libre.

            En esta ocasión "Cantaron sus Bodas de Oro Sacerdotal" los conocidos Padres Paulino y Luis Mansilla.

            Básicamente el Congreso Eucarístico se hizo como homenaje a la llegada y fundación del Convento y Misiones de Castro.

            Con este motivo se efectuó una Procesión por todas las calles, levantándose altares en diversos sectores  de la ciudad.

            Otro hito en el ámbito religioso lo constituyó la llegada de los Curas Alemanes, también en el año 1937, ocasión en que los Padres Franciscanos le entregaron la Parroquia que tenía allí donde actualmente se encuentra la Cárcel Pública y la Casa de las Hijas de la Misericordia.

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"

sábado, 17 de septiembre de 2011

DOÑA ZENAIDA... Y SU VISITA A MAMÁ

 Contaba un amigo que la vida cotidiana de las primeras décadas del siglo se caracterizaba por el ingenio simple... y absolutamente sano, original, entretenido y solidario.

            Las largas noches de esos días aún sin radio se sustentaban en una convivencia muy estrecha entre parientes, amigos y vecinos.

            Al acontecer diario, seguía la caída de la noche, instante apropiado para visitarse e intercambiar comentarios de los sucedido en el barrio, el pueblo o los vecinos... y si las novedades eran escasas o simplemente no se producían, lejos estaban de caer en la rutina y menos en el mutismo o aislamiento.

            Para muestra, un botón: Una tediosa tarde de verano doña Zenaida, una alegre señora de unos setenta años, llega a casa de mis padres, disfrazada de "extraña y elegante afuerina", vistiendo finas ropas de terciopelo, vistoso sombrero, coqueto velo y elegante peinado. Toca a la puerta y es recibida con gran amabilidad y sutileza.

            Todos en casa se "revolucionan" y esmeran, casi exagerando sus atenciones, ofreciendo las tradicionales y afamadas mistelas, galletas y dulces, amén de entablar una muy amable como estudiada conversación... que estalla en sonoras carcajadas cuando descubre su rostro, quitándose el disfraz.

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"