DOÑA ZENAIDA... Y SU VISITA A MAMÁ
Contaba un amigo que la vida cotidiana de las primeras décadas del siglo se caracterizaba por el ingenio simple... y absolutamente sano, original, entretenido y solidario.
Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"
Las largas noches de esos días aún sin radio se sustentaban en una convivencia muy estrecha entre parientes, amigos y vecinos.
Al acontecer diario, seguía la caída de la noche, instante apropiado para visitarse e intercambiar comentarios de los sucedido en el barrio, el pueblo o los vecinos... y si las novedades eran escasas o simplemente no se producían, lejos estaban de caer en la rutina y menos en el mutismo o aislamiento.
Para muestra, un botón: Una tediosa tarde de verano doña Zenaida, una alegre señora de unos setenta años, llega a casa de mis padres, disfrazada de "extraña y elegante afuerina", vistiendo finas ropas de terciopelo, vistoso sombrero, coqueto velo y elegante peinado. Toca a la puerta y es recibida con gran amabilidad y sutileza.
Todos en casa se "revolucionan" y esmeran, casi exagerando sus atenciones, ofreciendo las tradicionales y afamadas mistelas, galletas y dulces, amén de entablar una muy amable como estudiada conversación... que estalla en sonoras carcajadas cuando descubre su rostro, quitándose el disfraz.
Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"