sábado, 8 de septiembre de 2012


SENESCENTES SE CASARON EN EL “DÍA DEL ANCIANO"

  Se casaron precisamente en el “Día del Anciano”, en el asilo “San Francisco de Asís”, de Castro donde se reencontraron después de estar separados por un tiempo.

            La novia, Eduviges Quelín Arteaga, de 74 años, conoció a Francisco Alvear Vega, de 67, hace veinte años, cuando lo acogió en su modesta pensión de Quellón. Él llegó desde Lautaro, provincia de Cautín, como obrero especializado de la Dirección de Arquitectura. Al poco tiempo se enfermó del pulmón. Recuerda que tuvo un hijo, que en los tiempos del general Ibáñez viajó a Estados Unidos, como aviador de la Fuerza Aérea, y del cual más tuvo noticias.

            “Este hombre era como un huérfano, dice doña Eduviges. Yo no lo abandoné. Soy viuda, pero no me acuerdo cuántos años. Cuando Francisco se vino a vivir, al asilo yo lo visité en el verano. Ahora me vine a quedar para seguir viéndolo, para cuidarlo. No quiero abandonarlo”.

            Francisco Alvear la interrumpe: “Cuando llegué donde esta buena mujer, los dos éramos viudos y nos entendimos y amamos desde el primer momento. Tuvimos amistad por muchos años, pero su hija no me podía ver, por eso no nos casamos, porque temían que yo estuviera interesado en su casa”.

            “Por eso, continúa Alvear, me vine al asilo. Aquí doy el veinte por ciento de mi pensión. La atención es excelente, aunque la comida no es muy buena. Cuando uno no tiene quién lo reciba en su vejez debe asilarse, es el destino de los viejos y de los jubilados”.

            “Yo no me encuentro bien... pero de todos modos quiero casarme con la Eduviges, porque de verdad nos queremos”. ("EL MERCURIO", 17 -10- 1980)

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"
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