sábado, 30 de junio de 2012

PESCA MILAGROSA

  Caravanas de pescadores, hombres, mujeres y niños , descolgándose de los cerros, poblaciones marginales o desde las rústicas viviendas campesinas próximas a Castro, han estado reuniéndose a diario, en el estero del canal de Castro, en la ensenada de Ten-Ten, hasta donde llegan con las altas mareas millares de jureles y huelcas.

            Se ve a funcionarios públicos y familias enteras “tratando de pescar su presa”, por lo general, sin resultados positivos.

            Los pescadores tienden sus redes desde Ten-Ten a Castro. Para ello esperan pacientemente que baje la marea , momento en que los jureles y huelcas emprenden el retorno. Los que no quedan enredados en los implementos de los pescadores artesanales, son capturados con improvisados arpones (un palo de escoba con un simple clavo) e, incluso, por los más diestros, simplemente a mano.

            A la espera de la subida de los cardúmenes, en la pleamar y su retorno desde el interior del estero, se suceden toda clase de comentarios, que acortan las horas previas al auge de la poco común y singular actividad.

            Para muchos, la abundancia excepcional es augurio de pobreza, otros diagnostican cosechas muy generosas. Algunos expresan que Dios los ha venido a ver. “No teníamos casi qué comer”, dijo la madre de ocho pequeños niños. “La carne no la podemos comprar porque está cara. Ahora podremos ahumar jureles para guardar y tener comida por un tiempo"("EL MERCURIO", Noviembre 1977)

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"
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