sábado, 5 de mayo de 2012

¡ADIÓS! A LAS BOMBACHAS DEL GAUCHO

Desde siempre el campesino chilote acostumbró a viajar al extremo sur del territorio nacional y especialmente a las grandes haciendas de la Pampa Argentina, en busca de sustento. Algunos se quedaban por años allá, en la Patagonia; otros, jamás volvieron, aunque la inmensa mayoría retornaba al término de cada temporada.
  
            Allá, en la Pampa infinita, inhóspita y desafiante muchos hicieron fortuna, otros se la farrearon y los hubo de quienes nunca más se supo...

            Los chilotes viajaban al austro chileno-argentino casi en masa. Andaban seis meses, un año o una larga temporada... La gran mayoría retornaba con el "che" pegado a sus labios, la típica bombacha y el clásico "pañuelón" (pañolón) al cuello, a la usanza del gaucho.

            Allá por las décadas del cuarenta o del cincuenta, a un Comisario de Carabineros le llamó muchísimo la atención esta costumbre, tan poco chilena... y decidió ponerle coto. Fue así como al término de la temporada de la esquila en las estancias del austro infinito del extremo sur, cuando comienzan a regresar las comparsas que viajaban a las típicas faenas, decide hacer detener a cada "paisano" y que así vestía para que comparezca a la comisaría. Allí, junto con enrostrarle su actitud "anti chilena" ordenaba a sus subordinados cortarle los pantalones gauchescos y arrebatarles el "pañuelón" al cuello.

            Desde entonces, desapareció para siempre el chilote vestido a la usanza del gaucho argentino, aunque ocasionalmente suelen verse algunos, pero utilizándolas solamente en las faenas campesinas.

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"
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