sábado, 14 de enero de 2012

REPARTIDORA DE LECHE

  Encontramos una "repartidora de leche" con la que hicimos reminiscencias de los años veinte.
            "Yo vivía aquí en Pedro Montt. Cuando pasaba el tren, teníamos que estar alerta no más, por el chisperío que dejaba, sobre todo en verano porque las tejuelas de las casas estaban secas. Todos temíamos un incendio".
            - ¿Usted repartía leche... verdad?
            - ¡Ufff. yo tuve muchos patrones; muchas cacerías!
            Le entregaba a don Rafael Muranda, a don Demetrio Cárdenas, a don David Cárcamo; al "Gringo Pepe", a don Enrique Serpa, a doña Carmelita Triviño... ¡Todo Castro fue mío!
            Cerca de cuarenta años repartí leche.
            El año 1920 entregaba a quince centavos el litro; después a veinte (una chaucha, le decían a la moneda)... y así fue subiendo.
            Cuando pagaron treinta centavos... ¡Uff... eso era un platal!
            Cuando murió mi padre, quedamos un poco "desabandonados"...
            Entonces salimos a trabajar: ganábamos sesenta centavos al día... y cuánto cundía... ¡Dése cuenta!
            Ahora el litro de leche cuesta ciento ochenta pesos, ¡se da cuenta!
            Con un peso... ¡Jesús, una llevaba un atado de pan y todavía le sobraba plata!
Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"
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