sábado, 31 de diciembre de 2011

El TRASLADO DE CAÑONES
  Un entrevistado recuerda que su padre, José del Carmen Ballesteros, fue buscado por el Gobernador de la época, para trasladar los cañones que se encontraban en Rauco, en el sector de Tauco. Asegura que las piezas de artillería pesada eran cuatro y que estaban emplazadas arriba, en el cerro. Para estas faenas llevaron una yunta dentro de la embarcación. Bajaron los animales y "arreglaron una huella", bordeando el cerro.
            Uno de esos cañones cayó y rodó cerro abajo, perdiéndose en el mar.
            Las preciadas e históricas piezas de artillería, amarradas con cables de acero al casco de la embarcación, fueron remolcadas por cuatro remeros, a puro pulso. Por lo menos se han demorado en esta faena un día completo... quizás más... y aprovechando la marea.
            El viaje "redondo" fue como de cuatro días.
            Para bajarlos del cerro y llevarlos a la playa lo hicieron a la rastra, con un trineo especialmente preparado, tirado por bueyes.

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"
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