sábado, 10 de diciembre de 2011

...Y SE HIZO LA LUZ

  Allá por el año 29 del presente siglo ¡se hizo la luz! en Castro, según relató la propietaria de tan vital servicio público: "Cuando se inauguró se hizo un pequeño cocktail... pero los vecinos no manifestaron su alegría, su satisfacción por el suceso, como esperábamos. Parece que todos eran muy apáticos"

            El que estuvo a cargo de todo eso fue el ingeniero Moisés Morrizon, el mismo que instaló, entre otras plantas eléctricas, las de Valdivia, Llanquihue y Puerto Varas, todas hidráulicas.

            En un principio había luz todo el día, las veinticuatro horas... pero después fue bajando su capacidad porque el pueblo fue creciendo. Entonces se comenzó a restringir el servicio y se tuvo que recurrir al "racionamiento especialmente por cortes y fallas que también se producían: que se quemaba el dínamo; que había que enviar alguna pieza del motor a Puerto Montt o a Llanquihue, para su reparación".

            A cargo de las máquinas estaba Conrado Krausse, acompañado de Carlos Miranda y su hermano, este último con permanencia estable en "la casa de máquinas".

            También había otra planta en calle Lillo, que funcionaba a vapor, alimentada con leña y utilizaba en las horas de mayor carga o de mayor demanda.

            Con el crecimiento paulatino de la ciudad comenzó a producirse la baja del suministro, lo que obligó a su restricción para ciertos barrios y horarios.

            El sitio donde funcionó la Planta Eléctrica, era también un lugar de paseos diarios de jóvenes parejas de pololos, que disfrutaban del paisaje, bastante  atractivo, especialmente por la caída del agua, la espesa vegetación y el entorno, ahí, en pleno campo y a pocas cuadras del pueblo.

            ... Muchos pololeos, muchos matrimonios y un sin fin de aventuras fueron germinando, brotando y dando frutos bajo el amparo de la soledad, de la caída del agua espumosa y el ruido casi salvaje, que parecían ponerle al sitio un toque de suspenso y misterio; aventura y frustraciones... esperanzas y desesperanzas.

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX
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4 comentarios:

  1. Bueno..desde el infinito espacio donde hoy vives nos sigues alimentando de tu vida...nunca te marchaste..

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  2. nice opinion, thanks for sharing...

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  3. Medardo Urbina Burgos10 de diciembre de 2011, 23:15

    Nuestro querido amigo Mario Uribe Velásquez tiene la gracia de relatar las historias y sucesos de nuestro pueblo (Castro) de un modo ameno, lúcido y viváz y en la brevedad de sus relatos perviven la gracia, la picardía y el humor sano que nos alegra la vida. ¡Gracias Mario!.

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  4. Medardo Urbina Burgos10 de diciembre de 2011, 23:23

    El caso de los distinguidos Señores Tocornal, Undurraga, Concha y Toro y otros, me hizo recordar a un compañero residente en el Hogar Universitario de la Universidad de Concepción, que tenía la mala costumbre de non bañarse nunca. Los residentes lo bautizaron con tres nombres:
    1. Jean Pierre Le Sancy
    2. Alejandro Flores de Pravia y
    3. James Camay

    Para alegría y jolgorio de los jóvenes residentes.

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