sábado, 19 de noviembre de 2011

NERCÓN, VISTO POR UNO DE SUS HIJOS

Por los años veinte, en Nercón existían dos escuelas: una de mujer, dirigida por doña Clorinda Miranda y una de hombres, cuyo Director era Miguel Aguilar.
            En esos años Nercón era mucho más grande que ahora. La mayor parte de las viviendas se ubicaban en torno a la capilla, concentrándose también mucha población al interior, hacia la montaña.

            También existía el puente Cumao, donde había una virgen, en el camino que conduce hacia la montaña.

            Había también muchas creencias y prejuicios, especialmente en torno a la brujería. Muy mentado era el brujo Mariano Maimai. Se dedicaba a hacerle el mal a quienes no le cumplían con los compromisos contraídos. Así, por ejemplo, pedía doscientas amarras de boqui a cambio de una vida feliz. Explotaba a los  lugareños por el temor, por lo que se  formularon numerosas acusaciones a las autoridades de Castro.

            Allí vivía también el cacique Juan Gamín, teniendo bajo su mando a los huilliche de Compu, Rauco y Llicaldad. Poseía un bastón de mando con adornos de oro.

            En esos años la Fiesta de Nercón competía en importancia con las de Rauco, Llau-Llao, Putemún y la Chacra. A las seis de la mañana se tocaba diana. Antes de la misa estaba el pasacalle, en  los que se tocan flautas, bombos, caja y violín, recorriendo todo el pueblo para, posteriormente, entrar al templo e iniciar la celebración.

            Un personaje muy singular era Antonio Godoy, más conocido como el "Chonco"; era muy simpático. A la hora de la misa él tocaba su violín, haciéndose llamar "hermano" del sacerdote. En verdad no sabía tocar; sólo lo hacía sonar sin pausa, durante todo el culto.

            La banda acompañaba toda la celebración. A esta fiesta acudía gente de Chonchi, de Castro y de numerosos pueblitos vecinos, viajando a pie o a caballo.

            La Iglesia tenía un local anexo, la Casa Ermita, donde los sacerdotes alojaban, mientras los fieles les llevaban las primicias: papas, trigo, avena, aves, etc., como agradecimiento a su misión.

            "Había curas muy gallos, comenta un vecino, como el Padre Manuel Cárcamo y el Padre "Mazamorra" que bailaban cueca con la sotana puesta".

Del Libro "Cronogramas de Castro en el Siglo XX"
Votar esta anotación en Bitácoras.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario